Tiempo... ha pasado bastante
desde la última entrada, inexistentes lectores. El tiempo es algo extraño,
todos lo conocemos incluso cuando apenas tenemos conciencia. Es algo extraño
porque es algo así como un equipaje que cargamos encima con incertidumbre, no
sabemos en qué momento se volverá tan pesado que ya no podremos cargarlo o tan
ligero que ya no se siente.
También es curioso, ya que uno –o
al menos yo- está constantemente preocupado de hacer algo valorable en
ese tiempo, aunque sea simplemente estando recostado en el suelo sin hacer nada
o a veces en estar tan ocupado que dejamos de oír nuestros propios
pensamientos.
En fin, los días, meses y años
pasan, haciéndose notar de distintas formas en nosotros, física o mentalmente
pero siempre nos afecta porque no somos cuadros en algún museo que siguen manteniéndose
igual siempre.
